Entrevista a Miguel Angel Solar por Angela Cousiño

No Tags | Entrevistas

ENTREVISTA A MIGUEL ANGEL SOLAR POR ANGELA COUSIÑO PARA OBRA DE TEATRO EN ELABORACION POR IGNACIO SANTA CRUZ.

Mayo 2010

  • ¿Cómo conoció a Jaime Guzmán?

En la Universidad Católica allá por 1967, cuando Jaime Guzmán era presidente del Centro de  Alumnos de la Escuela de Derecho y quien escribe de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, (FEUC); Guzmán participaba en el Consejo General de la FEUC que yo presidía, como todos los presidentes de Centro y por ende,  lo veía de lejos.

Sin embargo, en su calidad de presidente del Centro de  Alumnos de la Escuela de Derecho, Guzmán tomó una iniciativa que me obligó a una mayor cercanía. En los primeros meses de 1967 fui invitado a una reunión, convocada por Guzmán, con los estudiantes del Centro de Alumnos de Derecho para polemizar conmigo acerca de un cambio del reglamento de la organización estudiantil que le permitía al Centro de Derecho no obedecer los acuerdos que tomase la FEUC. Dicha iniciativa suponía que la tendencia de Guzmán en la FEUC era minoritaria y por ende cambiar las reglas les posibilitaba negarse a la mayoría. La polémica fue planteada por mis invitantes en términos jurídicos y, obviamente, en ese campo la capacidad de argumentar de un estudiante de medicina era  modesta,  dado lo cual para mí el episodio sólo fue una mal rato que consideré debía pasar en función de la integridad de los intereses del movimiento estudiantil y sus métodos dialogantes y democráticos. Argumenté jurídicamente muy mal y sólo aludí al concepto de movimiento estudiantil universitario como la realidad colectiva de una generación  que mediante su accionar multiforme logra sus propuestas de bien para sí y los otros.

  1. ¿Qué primera impresión tuvo de él?

Si rescato mis sentimientos o impresiones de ese primer encuentro, más directo con Guzmán, es que él estaba desubicado: pretender parar un movimiento estudiantil que llevaba 7 años[1] con un cambio reglamentario era pueril…pero bueno… estudiantes de derecho en tiempos pre-reforma; quizás Guzmán sólo aspiraba a cohesionar su grupo tras la oposición a la FEUC.

  1. ¿Como fue su relación con Guzmán en la Toma de la UC en 1967?

En el año 1967 me toco encabezar, como miembro de la Democracia Cristiana Universitaria, la séptima FEUC que luchaba por la Reforma Universitaria. Como habíamos avanzado muy poco en ese camino, nuestro programa proponía ir a la cabeza del problema: cambiar el Rector. La primera manifestación pública de dicho propósito fue un discurso mío, en la recepción de los novatos  en la Casa Central donde, en presencia del Rector Monseñor Alfredo Silva Santiago, dije respetuosamente: a usted  Monseñor queremos sacarlo. El segundo hito fue llamar a un plebiscito estudiantil preguntando si ellos, lo estudiantes,  querían cambiar al rector; dicho evento desató una gran cantidad de pronunciamientos publicados en el Mercurio en contra de nuestra ‘insólita’ pregunta.[2] Yo, estudiante de Ñuñoa, recuerdo haber quedado impresionado por la cuantía del dinero que se gastó para pagar los avisos en ese diario.

¿Qué pasó después? Victorioso el SI en el plebiscito para al cambio de Rector por alrededor del 80% de los votos, el Comité Permanente del Episcopado forzó a Don Alfredo a comprometerse en nombrar un segundo con el titulo de Pro-rector, pero de confianza de los estudiantes, siendo el plazo máximo el 10 de Agosto de 1967. Llegada esa fecha, el Rector Monseñor Alfredo Silva Santiago  no pudo cumplir con su compromiso, pues sucedió que nadie acepto y alguno pidió, como condición para asumir, que Don Alfredo se alejase, es decir renunciara. Ante el incumplimiento de la promesa el Consejo General de la FEUC se reunió el 10 de Agosto en el Salón de Honor de la Universidad y se dispuso a votar la Huelga General. Antes de la votación, allá en el fondo de la Sala, Jaime Guzmán  pidió la palabra y solicitó postergar la votación de la Huelga pues el Rector, por quien sentíamos que hablaba, podría cumplir con lo prometido si le dábamos más tiempo. ¿Propuesta  real o ilusoria y pura maniobra?, lo cierto es que la huelga se votó por abrumadora mayoría y esa noche nos tomamos la Casa Central de Universidad y casi todas sus sedes sorprendiendo a la minoría que se oponía.

Guzmán y su grupo no pudieron darle efectividad al cambio de reglamento del Centro de Alumnos de Derecho por el cual pretendían  ser parte de FEUC pero no aceptar sus acuerdos. Tampoco, como veremos en el párrafo siguiente,  hubo lugar para la violencia de la derecha estudiantil en contra de la democracia estudiantil, como la habían  ejercido, un año antes, en el paro estudiantil de un día,  el  5 de Mayo 1966.

En la mañana del primer día de la Toma de la UC, el 11 de Agosto, hubo un conato de retoma por el lado de la calle Marcoleta, la del Hospital; ella fue rechazada con ayuda de algunos estudiantes de la Chile y de la Técnica. El día 14 de Agosto, en declaración del Centro de Derecho en el Mercurio, Guzmán anunciaba que “si las autoridades universitarias no intervienen en forma rápida y enérgica, pueden tener que lamentarse hechos de grave violencia”,[3] dichas palabras avisaban una reconquista violenta con tractores de unos fundos de la zona de Melipilla.  Sin embargo ante ese anuncio, el Ministerio del Interior dirigido por Bernardo Leighton, envió al Grupo Móvil de Carabineros, actual GOPE, a rodear la Universidad y con ello abortó el asalto estudiantil de los opositores a la Toma, la cual terminó siendo protegida por las fuerzas policiales.

Cuando la Toma ya se había consolidado y la posibilidad de usar la fuerza para retomarla ya no era realista por la barrera de carabineros,  Guzmán reta al Presidente de FEUC a un Foro. Obviamente no correspondía democráticamente un litigio entre estudiantes, la voluntad de ellos ya estaba zanjada,  y la respuesta mía fue que: con mucho gusto el foro en el Canal 13, pero con el Director del Mercurio, Don René Silva Espejo. Dicen que Guzmán convenció a Silva Espejo para que aceptara lo cual  fue para nosotros de gran utilidad. Cualquiera puede comprender que una polémica entre un muchacho de 23 años y el maduro Director del Mercurio era un formato entre David y Goliat y por ende, por mal que actuase el joven,  la simpatía de la audiencia tendería a estar con el más débil y a éste le bastaría  una buena andanada verbal para ganar la polémica.

Finalmente la Toma de la UC terminó con la renuncia del Rector Silva Santiago y de todo el Consejo Superior dado que el Papa Paulo VI apoyó al Cardenal Silva Henríquez y éste aceptó las propuestas de la FEUC de una participación estudiantil del  25% en el Claustro Pleno, por una vez,  para elegir el nuevo rector. A los días de la conquista estudiantil, invité a Guzmán a tomarnos ‘un tecito’ en un restaurante de la calle Diagonal Paraguay, primera cuadra, y le propuse que su grupo se incorporase a la comisión  que haría el reglamento del Claustro Pleno, pues el 25% de participación estudiantil en el Claustro Pleno también corresponde a su grupo gremialista; él me respondió: no, iré a la reconquista….y vaya que fue el 73

Guzmán, como hombre público, nace como reacción al movimiento estudiantil reformista de la Universidad Católica, es su hijo rebelde; el mismo lo reconoce. “Dice Guzmán celebrando los 20 años del gremialismo: Surgimos como una respuesta vigorosa al gravísimo desquiciamiento que advertíamos en nuestra vida universitaria y que hizo dramática crisis con la ‘toma de la Universidad Católica en 1967”. (www.fjguzman.cl)

  1. Cuando conversamos, usted mencionó que Jaime Guzmán vivió una transformación en poco tiempo, ¿puede explicarme a qué se refiere?

En mi opinión la derrota de Guzmán por la Toma de Universidad Católica le produjo, como todo fracaso cuando no se toman antidepresivos, un  doble proceso anímico: destrucción de certidumbres y emergencia de una nueva utopía personal que rescata algo del ambiente que le fue hostil y así re-nace un individuo mejor adaptado. El joven Fiducia murió y nació el creador de la UDI popular, adjetivo novísimo para su grupo; recorramos alguno de los hitos de esa transformación.

En plena reforma universitaria de la UC, ¿1968 o 69?, en una conversación de pasillo me contó que su tarea consistiría en reformar la derecha pues la encontraba atrasada para los tiempos actuales. Más adelante en otro diálogo  similar se mostró abierto para estudiar las tesis política-sociales corporativistas cosa que más adelante lo hizo pertenecer por un tiempo a Patria y Libertad.

Ya, habiendo dejado su membrecía en Patria y Libertad y en plena Unidad  Popular y como una manera de ligarse al movimiento popular y oponerse a las estatizaciones, propone una reforma de la empresa, socializándola internamente: “Estimamos que la estructura tradicional de la empresa debe ceder su paso a otra, más justa y más humana. Con fórmulas diferentes según la importancia que en cada empresa tenga, el trabajo y la organización, y reconociendo siempre al capital un margen mínimo de utilidad que lo atraiga a arriesgarse para crear nuevas  riquezas, deben establecerse los mecanismos adecuados para que quienes trabajen en una unidad productiva, tengan efectiva participación  en la gestión, propiedad y utilidades de ella”. [4]

Más adelante, en pleno gobierno militar, Guzmán termina de reformarse adhiriendo al liberalismo y la economía social de mercado, como bien lo describe un estudioso, Renato Cristi, “El argumento que he desarrollado intenta demostrar que la defensa del capitalismo es uno de los elementos que determinan la continuidad de la obra de Guzmán. Pero he señalado también que su argumento evoluciona: en su obra primera defiende un capitalismo orgánico y corporativo, y más tarde, un capitalismo liberal. En sus primeros escritos, su concepción del capitalismo corre paralela a un rechazo del liberalismo económico. El capitalismo que presenta allí corresponde a una versión orgánica y corporativista, ajustada, según Guzmán, a la doctrina social de la Iglesia. Esta no necesita revisarse o “profundizarse” para incorporar al capitalismo. En sus escritos maduros queda en evidencia su compromiso con la nueva economía de mercado. Defiende ahora un capitalismo propiamente liberal que, en cuanto tal, se aparta de la doctrina social de la Iglesia. Guzmán incorpora a su pensamiento elementos esenciales de la postura hayekiana y acepta la idea del mercado como asignador de los recursos productivos, aunque mantiene ciertas reservas frente a esa idea. De hecho, le reconoce al Estado una función como órgano redistributivo e incentivador del crecimiento económico, lo que significa un apartamiento de la ortodoxia neoliberal”[5]

Finalmente Guzmán funda la UDI popular que basa su crecimiento en la capacidad de apoyar el ‘emprendimiento’ de los pobres: que ellos sean empresarios y no asalariados; bien por ellos y por Chile.

  1. ¿Qué ideas lo separaban de Jaime Guzmán?

Mirado desde hoy,  no me separaba la Reforma de la Empresa que Guzmán proponía en la Revista Portada en 1972,  ni tampoco la Economía Social de Mercado; una cosa con otra pueden conducir a la Equidad. Tampoco  me separaba el Cristianismo como  tradición cultural que  lleva a vivenciar la vida humana como hijo de Dios. Lo que me separa de Guzmán es su decisión de usar la Guerra para dirimir las diferencias entre los chilenos.

  1. ¿Es cierto que Guzmán lo sacó del Estadio Nacional cuándo usted estaba detenido?

Me gustaría que así hubiese sido, pero no tengo ninguna noticia de haber recibido ayuda directa. Sólo he escuchado que una amiga, Mónica Espinoza, esposa de Eugenio Ruiz Tagle, le pidió en la misa de difuntos de éste último que hiciera esfuerzos por mi liberación;  uno de mis cuñados le demandó lo mismo. Si lo hizo o no, carezco de información y si alguien la tiene podría explicitarla, como lo hizo el Dr. Ramón Ortúzar Escobar.[6]

Una información revelada en los días que enterramos por segunda vez a Eugenio Ruiz Tagle, el 6 de Enero del 2001, relata que Guzmán, horrorizado por una guerra que él contribuyó decisivamente a desatar y que ahora tocaba a sus cercanos, habló con Sergio Diez, quien a su vez conversó con el Ministro de Justicia de Pinochet.

Por lo demás el mismo Guzmán reconoce sólo una  intervención para salvar a alguien cuando declara: “El único caso en que recuerdo haber hecho gestiones que lamentablemente no dieron resultados es el de Eugenio Ruiz Tagle, con quien tenía amigos comunes en la universidad y que fue fusilado en Antofagasta, como resultado de un proceso muy rápido como los que acabo de aludir”.[7]

Nunca estuve detenido en el  Estadio Nacional sino en la Cárcel de Temuco

Por lo demás el mismo Guzmán se había amarrado las manos políticamente para moderar la violencia de la Guerra cuando declaró: “Transformar la dictadura en ‘dicta-blanda’ sería un error de consecuencias imprevisibles. Es justamente lo que el marxismo espera desde las sombras”. [8]

En la declaración antes citada- proceso Rol 9298-2, sobre secuestro de Jorge Elías y Juan Carlos Andrónico Antequera, el 24 de Octubre de 1989-reafirma el llamado a no moderar la violencia, cuando dice: “No estimé que me correspondiese hacer denuncias ante los Tribunales ( ) Del tenor de mis declaraciones se desprende mi conocimiento y convicción de un cuadro anómalo en cuanto a la seguridad de las personas, propio de una situación de guerra civil y de sus secuelas, cuyas responsabilidades corresponden fundamentalmente a quienes generaron ese cuadro desde el gobierno anterior”..”. No me siento en absoluto responsable de lo ocurrido en los derechos humanos, sino que tengo la íntima satisfacción moral ante Dios y ante mi conciencia de haber realizado todo lo que ha estado de mi alcance para que esa situación vivida por Chile sea superada con los menores dolores posibles y del modo que brinde una mayor estabilidad y paz a nuestra convivencia actual y futura”

Habiendo salvado sus responsabilidades por los efectos de la guerra promete que esta “sea superada…” por “…una de mayor estabilidad y paz…”[9]

Ahora bien, lo sustantivo de las declaraciones de Guzmán sobre derechos humanos es atribuir su trasgresión al “…gobierno anterior…”, el de la Unidad Popular,  responsabilizándolo de la crisis nacional y de la guerra como única solución. Dicha argumentación desconoce que la señalada situación crítica pudo haber tenido otras salidas y no la guerra, como era  la renuncia de Allende mediante un plebiscito.

¿Por qué Guzmán no asume su responsabilidad en la guerra preventiva? Tal vez porque le parecía natural que su grupo social reaccionase con violencia frente al desorden que las luchas populares por la equidad producen.  Tan natural le parecía,  que alguna vez me lo manifestó de manera coloquial.

Fue allá por 1969, invitado junto con José Joaquín Brunner a a unas ricas ‘onces’ en casa de Gutiérrez Olivos padre, donde además del anfitrión y su hijo, estaban Hernán Larraín, Arturo Fontaine y Jaime Guzmán, pregunté a este último, en un rincón, sobre que iba hacer Alessandri, si ganaba, ante un Movimiento Popular en ascenso, me respondió: ‘entonces haremos entrar a los militares’. No ganó Alessandri, sino Allende, y el Movimiento Popular en alza logro el apoyo de la Democracia Cristiana. Pero, después, las luchas populares por la equidad suscitaron reacciones des-estabilizadoras[10], que la conducción del Gobierno de la Unidad Popular no pudo remediar; ello generó una crisis nacional y ante ella hubo en la oposición dos conductas que ilustraré con dos ejemplos.

Una, la de Oscar González Clarke, en la Democracia Cristiana, cuando postula en 1972 a la Presidencia de la Juventud, compitiendo con Ricardo Hormazábal. González se presenta a la reunión de la juventud, él y sus seguidores,  uniformado y propone salir a la calle a combatir a los jóvenes de la UP para así obligar al Presidente Allende a rectificar. La otra, Claudio Orrego Vicuña, escribe en la revista Política y Espíritu, criticando  la propuesta de González Clarke y  planteando, en su artículo “La Táctica de los Generales Rusos”, que a los de la UP hay que dejarlos equivocarse para que cuando llegue el invierno, podamos derrotarlos. La crónica de la época muestra a Orrego Vicuña como socio político de Guzmán; ambos preparaban el golpe, Guzmán además la guerra, guerra  que perdió pues su régimen no quedó bien, no fueron ‘los buenos de la película’.

Hoy el país considera que esa guerra fue  injusta y por ello su autor intelectual no tiene su monumento  en la Plaza Italia como fue el deseo inicial de sus amigos, sino mucho más arriba en pleno barrio alto. La denuncia y el reconocimiento de los excesos ha sido sólo una manifestación más del juicio social negativo sobre la guerra preventiva del 73.

Guzmán no se plantea su responsabilidad pasada sobre la guerra, se la atribuye “al gobierno anterior”. Sin embargo, para compensar su silencio sobre el pasado, salta al futuro y declara en 1989 sentir “íntima satisfacción moral ante Dios y ante mi conciencia de haber realizado todo lo que ha estado de mi alcance para que esa situación vivida por Chile sea superada con los menores dolores posibles y del modo que brinde una mayor estabilidad y paz a nuestra convivencia actual y futura”. Un porvenir de paz me justificará dice Guzmán, es su ‘historia me absolverá’…  para  ello confiaba en sus dos  obras: la Constitución del 80 como norma de “estabilidad” y la UDI popular como, eventual, instrumento de justicia social, condición para un “porvenir de  paz”.

La Constitución del 80, reformada el 89, aceptaba a los militares como participes directos en el proceso político; es obvio que dicho hecho constitucional no fue invitación sino condición puesta por las mismas FAA. Dicha situación al poner a los  militares despejadamente en la escena, los bien exponía a ser influidos por todo el espectro ideológico y por ende a distanciarlos del monopolio que la derecha tenia sobre ellos y los abría a una concertación con un programa de equidad social, base de una verdadera unidad nacional. Cuando la Constitución del 80 y reformada el 89, lo es nuevamente el 95 se acaba con la participación de la F.F.A.A., dejando sólo el sistema binominal.

El sistema binominal, la otra característica esencial de la Constitución del 80, no solo obliga a constituir bloques que “brinde(n)  una mayor estabilidad” sino además protege a la primera minoría, es decir a la derecha y al hacerlo la aleja de golpismo. Sistema  que, aunque poco representativo, asegura que ninguna importante minoría acuda a ‘tirar el mantel’ de la mesa institucional.

La UDI popular, su otra obra, se compromete a la superación de la pobreza, aquella misma que la antigua derecha, la que Guzmán quiso reformar, declaraba como natural.

  1. ¿Cuáles eran las fortalezas de JG? ¿Y Cuáles eran sus debilidades?

Su dedicación 100% al oficio político; su debilidad, su dedicación 100% a la tarea política….de gremialismo muy poco.

  1. ¿Por qué usted me mencionó que quería escribir esto como un “ajuste de cuentas

Todos seguimos dialogando con los muertos, no sólo Longueira; incluso en momentos de grave depresión, para los más cercanos conviene alucinar con ellos. Para mí, en todo caso, este escrito es un segundo ‘ajuste de cuentas’ con Jaime Guzmán; el primero fue con motivo de la celebración de los 50 años de la FEUC a fines de 1988.

Dicho evento fue en la parrillada Don Carlos, en las Condes, y el local estaba lleno de cómo 200 UDI, y de autoridades como el Cardenal Fresno, el Rector Almirante Jorge Swett y el futuro rector Juan de Dios Vial Correa.  Invitados no UDI como 12 ex dirigentes de la FEUC, entre ellos Manuel Antonio Garretón, Carlos Eugenio Beca, Fernán Díaz, Andrés Varela, Tomás Joselyn Holt,  Luis Hevia, Luis Enrique Salinas. Yo venía recién llegando de un exilio de 14 años y me tocó decir el único discurso disidente (Anexo 1); dichas palabras fueron mi primer ‘ajuste de cuentas’ con Jaime Guzmán, tan así que al terminar la cena se acercó a conversarme y me pidió que lo llamara por teléfono cuando volviese a Santiago; lo hice el 20 de Febrero de 1991, el día de San Sebastián.

——————————————————————–

Anexo 1.

Texto del Discurso para los  50 años de la FEUC.  1989

Muy Estimado Rector, querido Cardenal, amigos de viejos tiempos, presidente de FEUC José Antonio Silva.

Cuando el Presidente de FEUC me invitó a esta casa, empezaron a pasar por mi mente escenas vertiginosas del pasado y, quizás,  lo primero que se me representó fue una conversación con mi profesor de histología, Juan de Dios Vial, quien en un pasillo de la Universidad me dijo algo así en relación a los disensos de la Iglesia: ‘ La unidad es el ideal, si la Iglesia no esta unidad, puede haber buenas razones para que eso suceda, pero no es el ideal, la unidad es un signo de salud eclesial’; lo cito en el recuerdo de casi 20 años.

Hoy, el Presidente de FEUC, en el cincuentenario de  nuestra Federación nos regala un gesto de unidad, eso es la cena de esta noche y alguna falta hacía porque hoy día carecemos en buena medida de este fruto de la caridad que es la unidad.

Pero…en estas palabras hay muy poco de nostalgia, porque la vida de Chile esta llena de terribles divisiones que en el registro histórico  sabemos que comenzaron cuando los indígenas de Michimalongo, aliados con Valdivia en Andalién, iniciaron la larga guerra civil contra los indígenas del Sur que conocemos como la Guerra de Arauco. Las batallas fratricidas de la Independencia, las guerra civiles de mediados del siglo 19, Concón y Placilla….en fin con razón Góngora ha dicho que “nuestro estado se ha formado bajo el signo de la guerra” y seguramente por muy explicables razones justificaciones. Pero, quizás, ha llegado el tiempo de ‘victorias sin guerras’,  ha llegado el tiempo de la Unidad, en las vísperas de la madurez  histórica de Chile.

De que le vale a una familia prosperidad si esta dividida, ¿usara sus riquezas para dañarse entre las partes? Debemos hacer a Chile socialmente invulnerable.

Unidad es la tarea.  La Unidad permite el desacuerdo pero siempre se busca el acuerdo. En la Unidad planteamos nuestras parciales verdades pero nunca podemos mentir. En la Unidad competimos fieramente por nuestras posiciones pero más que vencer nos interesa convencer. Unidad no significa dejar de lado nuestras pasiones sino reconocer que todos las padecemos y a todos en lo profundo nos impulsan. La Unidad supone igualdad entre las partes y libertad de ellas.

Para nuestra generación de cualquier signo político la unidad no es sólo un ideal sino un hermoso recuerdo. ¡Como nos peleábamos! Y como jamás se rompió ese hilo que hace sentirse a los hombres hermanos.

La generación que vivió lo años 60 sabe que después del golpe que derribaba al adversario, tendíamos la mano para levantarlo.

Yo puedo confesar que no fui suficientemente paciente y a veces nos dominó la ira, no fuimos suficientemente modestos y pecamos de vanidad,  y sin duda la mansedumbre no fue nuestro fuerte, pero que si hicimos todo el esfuerzo para nunca romper la unidad.

Nuestra generación ha vivido los tiempos de Frei, Allende y Pinochet, cada uno de ellos revolucionó el País a su manera, cada uno de nosotros tomó partido, pero hoy el futuro es incierto, sin embargo algo sabemos:

Sabemos que tenemos que respetar  los equilibrios  macroeconómicos

Sabemos que tenemos que respetar  los equilibrios  macrosociales

Sabemos que tenemos que aceptar de todos la capacidad de emprender, que nadie debe ser excluido, todos nos necesitamos.

Sabemos que el espíritu ecuménico debe reinar en Chile. Debemos encontrar el camino para hacerlo.

El que habla, médico general, que ha tenido la oportunidad de vivir a Chile desde dentro y desde afuera, desde arriba y desde abajo, tiene fe que la unidad de Chile es posible. Debemos  convenir en hacerlo.

Una parte importante de los que estamos aquí reunidos nos conocimos hace 25 años en medio de la reforma Universitaria de los años 60 ya pesar de lo controversial de los hechos podemos hoy juntarnos en esta mesa. Los próximos 25 años Chile nos demandará todo nuestro esfuerzo para construir una nación de hermanos.

[1] A la fecha de ese incidente, el desarrollo del movimiento del movimiento para la Reforma de la U.C. llevaba  muchos años, pues empezó cuando  Claudio Orrego Vicuña fue Presidente de FEUC en 1961; eran siete generaciones hasta 1967. Además, para la juventud estudiantil católica tanto el Gobierno de Frei Montalva como el Concilio Vaticano II representaban   un gran movimiento de reformas- agrarias y urbanas,  políticas y culturales-que nos hacían visualizar a Guzmán como una persona ligada  al pasado representado por Fiducia, la Sociedad  de  Protección de la Tradición, Familia y Propiedad

[2]  Años después Pinochet, tal vez aconsejado por Guzmán, realiza un plebiscito similar, con pura fuerza política sin base jurídica

[3] Citado por Alejandro San Francisco, en su libro: La Toma de la Universidad Católica de Chile. (Agosto de 1967).

[4] Jaime Guzmán E.  Párrafo del libro,  “La Iglesia chilena y el debate político”, editado por Tomas Mac Hale, 1972, Ediciones Portada: citado en la Revista de  Estudios Públicos, Nº 42, Otoño 1991, páginas 297 a 298.

[5] Revista de Derecho, Vol. X, diciembre 1999, pp. 87-102 Jaime Guzmán, Capitalismo y Moralidad, Renato Cristi. Wilfrid Laurier University, Canadá. Rev. Derecho. (Valdivia. Diciembre 1999).v.10.

[6] A los pocos días la Escuela comenzó a sentir las con secuencias de las primeras acciones de los uniformados. Así, su Consejo se enteraba que un alumno estaba detenido en el Estadio Nacional. Y pronto se supo  que Miguel Angel Solar, que por entonces ejercía como médico en el Sur del país estaba preso- así decía  la acusación-por ayudar a un grupo subversivos. “Una noche-cuenta el decano Ortúzar- llegó a mi casa el padre de Miguel Angel, quien había sido compañero de curso mío y me dijo que su hijo estaba detenido para ser fusilado el día de mañana…. Yo le dije que haría algunas gestiones…Al otro día logré contactar al General Bonilla…Le expuse en una audiencia que me concedió que Miguel Angel había sido alumno mío, un muy buen alumno, muy querido por la juventud, y (que) tanto él y su padre…(afirmaban) que no tuvo ninguna participación en ningún acto subversivo. (Le) agregue que sería un error muy grande condenarlo, porque Miguel Angel era un líder y su ejecución produciría un efecto negativo en la juventud. Bonilla me pidió que reafirmara todo lo dicho por escrito para que le pudiera proceder a su traslado a Santiago, para que posteriormente fuese enviado a Holanda”. Y así Miguel-según el relato del Decano Ortúzar-salvo su vida”.  Historia de la Escuela de Medicina de la  Universidad Católica.

[7] Declaración judicial prestada por Jaime Guzmán Errázuriz en el proceso Rol 9298-2, sobre secuestro de Jorge Elías y Juan Carlos Andrónico Antequera, el 24 de Octubre de 1989.

[8] Fuente: Memorándum a la Junta Militar chilena, nota 5 c/129; Citado en “El Mercurio” de Santiago de Chile, 27 de Octubre de 2008, Obtenido de http://es.wiki/Jaime Guzm%C3A1n.

[9] “No me siento en absoluto responsable de lo ocurrido en los derechos humanos, sino que tengo la íntima satisfacción moral ante Dios y ante mi conciencia de haber realizado todo lo que ha estado de mi alcance para que esa situación vivida por Chile sea superada con los menores dolores posibles y del modo que brinde una mayor estabilidad y paz a nuestra convivencia actual y futura”

[10] Nixon pidió a sus asesores “hacer chillar la economía chilena”, provocar e incluso financiar el caos.


Deja un Comentario